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sábado, 11 de octubre de 2008

Cine japonés


Terror

2002 Dark Water de Hideo Nakata
Terror

lunes, 22 de septiembre de 2008

Cine iraní

En Irán el cine conquistó su legitimidad (a juicio de los creyentes) con la revolución de 1979. Antes de esta profunda transformación política, consecuencia del descontento popular frente el régimen del shah  y que desembocó en una "república isámica" bajo la égida del ayatollah Rutollay Jomeini, el clero siempre había estigmatizado el séptimo arte.
La sala de cine, símbolo del Occidente ateo y lugar de reunión popular que competía con la mezquita, era vista por los mollahs como una amenaza directa contra su autoridad. Además el cine aparecía como blasfemo, pues mostraba imágenes de mujeres sin velo y, más tarde, escenas de baile con acompañamiento musical.
Con la llegada de Jomeini al poder se produjo un extraño vuelco. El cine pasó a interesar a todo el mundo, incluso a los religiosos y fue legitimado. En cambio, el cine extranjero, contrario a los valores islámicos, fue prohibido.
Desde su exilio en Francia, el ayatollah Jomeini había cobrado conciencia del papel de la imaen como instrumento eficaz de propaganda política.
Desde el primer año de la revolución, todos los órganos del Estado se pusieron al servicio de ese are a fin de crear un "cine islámico" que debía ir por "buen camino".
Paralelamente, otro cine, que se situaba en la tradición de las películas de calidad anteriores a 1979, nació dolorosamente. 
La cabeza visible de este nuevo cine, Abbas Kiarostami, uno de los fundadores del departamento de cine del Instituto de Desarrollo Intelectual de los Niños y Jóvenes Adultos, creado en 1969, se opuso con la cámara a los preceptos cinematográficos de Jomeini.
En el momento en que Irán e Irak se preparaban para una guerra particularmente cruenta (1980-1988), el nuevo régimen, tras pocos meses de una democracia incipiente, se endureció.
A fines de 1979, en este contexto sombrío, Abbas Kiarostami rodó Alternativa 1, Alternativa 2, alegato contra la delación.  En el filme se valió de testimonios de diversas clases sociales, incluidos unos religiosos  que evidenciaban su incompetencia. Un panfleto tan directo y eficaz, que fue prohibido de inmediato y aún no ha sido autorizada su proyección. Pero Kiarostami, que se declara realizador laico, había puesto en marcha una maquinaria temible para el régimen.
En sus películas criticó el control de los mollahs sobre la sociedad.

Kiarostami no es el único realizador que se interrogó sobre la sociedad iraní.
Unos veinte cineastas de talento, como Kiarostami, Majmalbaf, Jalili, Mehrjui, Beyzai, Forozesh, Naderi, Panahi, ..., realizan el 15% de las sesenta películas que produce anualmente el país y aprovechan las divergencias entre los distintos organismos estatales para ganarse un espacio de libertad.

Desde la película El corredor de Amir Naderi en 1985, los niños se convirtieron en los "actores" fetiches del cine iraní.
Irán registra una explosión demográfica espectacular. En veinte años, la población casi se ha duplicado y cerca de la mitad de los iraníes tiene menos de 20 años. Los realizadores parten del adagio que asegura que "la verdad sale de boca de los niños" para abordar la realidad a través de sus ojos.

Con dificultad, las realizadoras han conquistado también su lugar detrás de la cámara para tratar de la condición femenina.
Rajshna Banni-Etemad, Tahminé Milani y otras diez se afirman esta sociedad "macho-islamista".

De ser un cine de ensueño inspirado en parte en las series B egipcias o indias, el cine iraní se ha lanzado por un camino que se halla entre el "neorrealismo italiano" y la nueva ola francesa". Hace tabla rasa de los tabúes y dice lo que no anda bien en Irán. Y lo que es peor, en opinión de los mollahs, seduce a los turiferarios del régimen.
El caso más espectacular fue el de Mohsen Majmalbaf. Puro producto de la contestación que marcó el final del reinado del shah, fue liberado al triunfar la revolución de 1979, tras cuatro años de prisión. Se implicó a fondo en el nuevo regímen y dirigió el Centro artístico islamista del teatro, un organismo de propaganda, pero luego quiso hacer cine. Tras su pelicula El buhonero en 1987 fue interpelado por los periodistas: "Majmalbaf, ¿en qué te has convertido? ¿Te has apartado de la línea?". Respondió: "Descubrí el cine y eso cambió mi visión del mundo."

1990 marcó una nueva etapa. Occidente descubrió con sorpresa, en los festivales, otra imagen de Irán. Su cine habla de cosas sencillas: la amistad, la tolerancia, la solidaridad. Y así se inició el periodo de las distinciones y los honores. "Antes Irán explotaba petróleo, alfombras y pistachos. Ahora hay que añadir películas".

La voluntad de ir siempre más lejos existe también entre los escritores o los periodistas, algunos de los cuales fueron asesinados o encarcelados en 1999.


1985 El corredor de Amir Naderi
Fue el primero desde la Revolución en dar papeles principales a los niños.

1987 El buhonero de Mohsen Majmalbaf
Critica el régimen denunciando las "mentiras de la mezquita".


1987 Bashu de Bahram Beyzai
Denunció las terribles consecuencias de la guerra santa contra Irak

1989 La boda de los bendecidos de Mohsen Majmalbaf
Denunció las terribles consecuencias de la guerra santa contra Irak

1990 Tiempo de amor de Mohsen Majmalbaf
Muestra la relación de una mujer casada con su amante. Contra toda expectativa, esa película fue exhibida en el Festival de Teherán y atrajo a muchos espectadores a las pocas proyecciones autorizadas. Este episodio costó el cargo al entonces ministro de Cultura y hoy presidente del país Mohamed Jatamí.

1990 Deberes de Abbas Kiarostami
Arremetió contra el lavado de cerebro de los niños en Mashgh-e-Shab.

1995 El globo blanco de Jafar Panahi

1997 El sabor de la cereza de Abbas Kiarostami
Palma de oro en Cannes.
Abordó el suicidio, contrario a la ley Islámica, cuyas causas hay que buscarlas en Irán en una cierta desesperanza de la población frente a una sociedad bloqueada.

1999 El viento nos llevará de Abbas Kiarostami
Aludió a la improbabilidad del Más Allá.


2000 El círculo de Jafar Panahi
León de Oro en el Festival de Venecia
Realizada sin presentar el guión a censura, aborda por primera vez el tema de la prostitución, totalmente tabú hasta ese momento en la República Islámica.

2000 La pizarra de Samira Majmalbaf
Palma de Oro en Cannes, con 20 años la laureada más joven de la historia de ese festival

2001 Kandahar de Mohsen Majmalbaf



sábado, 6 de septiembre de 2008

Cine argentino


EL PRIMER NUEVO CINE ARGENTINO
Desde 1957 una nueva generación de directores consiguió aunar la habilidad técnica con el refinamiento estético, por lo que consiguió participar en festivales internacionales.
Leopoldo Torre Nilsson, Fernando Ayala, David José Kohon, Simon Feldman y Fernando Solanas fueron los protagonistas de esta renovación del cine argentino en la década de los 60.
Un caso excéntrico es el de Hugo Santiago, creador de Invasión (film de culto) y Los otros, emigrado definitivamente a Francia.
Posteriormente otros directores consiguieron su estilo cinematográfico, como José Martínez Suárez, Manuel Antín y Leonardo Favio.
La tregua (1974), de Sergio Renán, primera película argentina nominada para el Óscar
La Patagonia rebelde (1974), historia de represión de Héctor Olivera

EL CINE DE LA POST DICTADURA
En la década de los 80 realizadores como María Luísa Bemberg con Camila, Pino Solanas, con El exilio de Gardel (Tangos), Luís Puenzo con La Historia Oficial y Adolfo Aristarain con Tiempo de revancha, atrajeron la mirada de nuevos públicos.

EL SEGUNDO NUEVO CINE ARGENTINO
En la década de los 90 surge una nueva corriente marcada por el carácter independiente de las realizaciones.
El precursor de este movimiento es Martín Rejtman, con su ópera prima Rapado (1991).
Otro filme que marca un punto de inflexión en la realización es Picado fino (1994) de Esteban Sapir.
No será hasta 1998  que estos nuevos realizadores logran tener una mayor difusión con películas como Pizza, birra, faso de Bruno Stagnaro e Israel Adrián Caetano, Mundo Grúa de Pablo Trapero y otras que continuaron esa línea de películas de tónica y personajes reales, bajo presupuesto y actores no conocidos.

Continúan surgiendo jóvenes realizadores de mucha creatividad y bajos presupuestos, como Ciro Caperalli, Alejandro Agresti o Jorge Rocca.

1981 Tiempo de revancha de Adolfo Aristarain con Federico Luppi

1982 Últimos días de la víctima de Adolfo Aristarain con Federico Luppi

1984 La historia oficial de Luis Puenzo con Héctor Alteriro, historia acerca de los desaparecidos por la dictadura argentina
Óscar a la mejor película extranjera

1988 La deuda interna de Miguel Pereira

1992 Un lugar en el mundo de Adolfo Aristarain con Federico Luppi

1995 La ley de la frontera de Adolfo Aristarain con Federico Luppi y Aitana Sánchez-Gijón

1997 Martin (Hache) de Adolfo Aristarain con Federico Luppi y Juan Diego Botto

1999 Mundo grúa de Pablo Trapero

1999 El mismo amor, la misma lluvia de Juan José Campanella con Ricardo Darín

2000 El hijo de la novia de Juan José Campanella con Ricardo Darín y Héctor Alterio

2000 Esperando al mesías de Daniel Burman con Héctor Alterio y Daniel Hendler

2000 Plata quemada de Marcelo Piñeyro con Eduardo Noriega y Leonardo Sbaraglia

2002 Kamchatka de Marcelo Piñeyro con Ricardo Darín, Cecilia Roth y Héctor Alterio

2002 Lugares comunes de Adolfo Aristarain con Federico Luppi y Mercedes Sampietro


2002 El bonaerense de Pablo Trapero

2003 El abrazo partido de Daniel Burman con Daniel Hendler

2004 Luna de avellaneda de Juan José Campanella con Ricardo Darín

2004 Roma de Adolfo Aristarian con Juan Diego Botto


2006 Derecho de familia de Daniel Burman con Daniel Hendler

2008 El nido vacío de Daniel Burman